El viernes, Apple se vio obligada por las circunstancias a dar una rueda de prensa para aclarar todos los temas sobre los “problemas” de cobertura y los terribles percances que estaban causando contra los actuales usuarios del iPhone 4.

No sé los años que llevo en el mundo Apple, ni la de veces que he oído decir que “Apple está acabada”. Sin embargo, todo el asunto éste de la dichosa antena de marras ha sobrepasado todos los límites imaginables de la manipulación interesada de un asunto que, es tan evidente y tan fácilmente comprobable, que me da vergüenza ajena leer algunos comentarios en prensa, blogs y oír algunos periodistas en televisión.

Partamos del hecho, de la base del problema: El iPhone 4 pierde cobertura cuando se presiona sobre determinadas zonas. Pues perdonad un segundo, mirad lo que pone en los manuales de Nokia (visto en @blogsmdmm):

Los teléfonos móviles pierden cobertura cuando se tapa con presión la zona donde se oculta la antena. Este hecho se acentúa en lugares donde la señal es muy débil. Como por ejemplo, Estados Unidos. AT&T tiene verdaderos problemas porque no les permiten plantar todas las antenas que necesitarían para cubrir con garantías a toda la población. Esto causa que la señal de cobertura mengüe sólo con tapar dicha zona, o incluso moviendo el teléfono un metro más a la derecha o a la izquierda. El problema es muy grave en Estados Unidos por ésto, pero afortunadamente, la cobertura en España, si bien no es tan completa como allí, es de mejor potencia debido a la menor densidad de población. Es decir, uno de los principales problemas de la telefonía móvil de allí, es que las llamadas “se cortan”. ¿A vosotros, en España, cuantas llamadas se os han cortado desde que usáis un iPhone?

Me asombra leer los comentarios de los haters. Personas cuya única motivación es esperar, escondidos detrás de cualquier excusa, para atacar ferozmente a Apple. No hacen nada más, sólo se les vé cuando hay problemas. Y nos intentan convencer de la magnitud de la tragedia: ¿Quien se acuerda de los MacBooks que, según estos radicales “explotaban”? ¿Quien se acuerda del horroroso problema del iPhone 3G, que también parecía tener problemas de explosión con su batería? Aquello, al leerlo en algunos sitios y en algunos comentarios, parecía una pandemia. Lo era. Del ansia absoluta y focalizada en crear una sensación de “problemas” en algo.

Ahora lo han conseguido, reconozcámoslo. Apple también ha llevado muy mal este asunto, pero imaginaos que sois un fabricante de coches. Tenéis mucho éxito. Tanto, que estáis dejando en ridículo al resto de la experimentada competencia. Y de repente, un día, aparecen en YouTube varios vídeos de vuestro vehículo estrella con alguien comentando “cuando conduces este coche por un camino de cabras, vibra mucho!”.

Entonces hay dos reacciones: Los que esperan a ver qué ha pasado, se intentan informar y buscan información de primera mano. Y los otros, los haters. Salen de su escondrijo y llenan blogs y periódicos de esa basura malinformada que llaman artículos sin ni siquiera saber que está pasando. Y ojo Steve Jobs, que también te estoy llamando bocazas a ti: ¿No dijiste hace poco que no querías una nación de bloggers? ¿Que “necesitabas a la prensa más que nunca”? Pues ahí tienes a tu New York Times, soltando porquería por sus líneas. Tanta, que hasta Scott Forstall tuvo que casi robar un micrófono y llamarlos, en plena conferencia de prensa, mentirosos.

Entonces todo el mundo habla de lo que vibra tu coche. Eso se transmuta a “problemas graves en el coche” en todos los medios y millones de personas se quedan con que tu coche, y tu compañía es un fracaso. De nuevo, da vergüenza ajena leer las tonterías que suelta RIM y el resto de señalados por el dedo de Steve Jobs al decir “No queremos que Apple nos haga partícipes de su decadencia”. RIM, chatos, ya quisierais vosotros. Os han pisado la cara en tres años, e incluso en el terreno corporativo en el que erais líderes, las multinacionales se empiezan a plantear pasarse a iPhone. Fijaos si os han pisado, que habéis tenido que empezar a vender BlackBerrys como “smartphones para la vida real”, a ver si arañábais algún usuario “no corporativo” siempre a rebufo del iPhone.

Yo no os puedo decir si el iPhone 4 tiene esos problemas o no los tiene, porque todavía no tengo uno. Pero en cuanto me enteré de la noticia, hice lo que pensé más razonable. Contactar con gente que ya lo tenía. Nadie, ve ningún problema. NADIE. Y es gente de mi entera confianza, por ser amigos personales. Desde EEUU, Pedro10 confirmaba hoy o ayer por Twitter que ninguno de sus colegas estadounidenses ha tenido ningún problema. Están ahí también las cifras de Apple, de ventas, de devoluciones, de clientes que “vuelven” a iPhone. Están los datos, los vídeos en YouTube de todas las compañías con móviles con ese “hecho” ocurriendo en sus terminales. NO es un problema, es algo inherente a la tecnología. Como que los coches vibren. Sin embargo, para algunos, parece que sólo vibra el coche del que más dinero está sacando vendiéndolo, y no del suyo. Curioso.

En cuanto tenga mi iPhone 4, lo torturaré hasta límites inimaginables para probarlo al máximo. Ahora, simplemente, como cualquier persona razonable, entiendo las explicaciones que me dan y veo vídeos y documentos de que es un hecho en todas las compañías.

También uno se cansa de que defender a Apple haya sido convertido por los haters como fanboyismo, o sectarísmo, o sea cual sea la palabra que se inventen ahora. Yo defiendo lo que me gusta, lo que me aporta algo más que los demás. No voy llamando gilipollas por ahí a quien se compra un iPad (recordad, iba a ser un fracaso), no voy menospreciando a los que nos planteamos “oye, y si ésto de los problemas de la antena no es así?”.

Y si no es un buen producto, pues nada, decimos en qué falla, por qué no es bueno y se devuelve a la tienda. Y así con los iPad, los Mac, los iPhone y cualquier cosa que compremos a los que nos llamáis “fanboys” sólo por buscar una alternativa que nos es más útil que las demás pero que desgraciadamente se ha vuelto mainstream, y eso sienta muy mal a los fanáticos haters y a muchas compañías.

Siento mucho que os lo digan a la cara, pero aquí no hay ningún Antennagate, sino un Hatersgate en toda regla, mucho más preocupante. Podréis llamarnos fanboys, pero los maqueros tenemos los cojones suficientes para, al menos, tener pasión por algo que nos gusta y que compartimos con los demás, y que criticaremos sin duda alguna habiéndolo probado antes, sin prejuicios y sin ese mal rollo que hace que algunos merezcáis muy poco la pena.