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Blog personal de Pedro Aznar

Cuando comenzaron los comentarios sobre la TV de Apple, pensé que sólo se trataba de apuntar los rumores hacia la siguiente gama de productos que la compañía podía abordar. Sin embargo, creo que jamás llegué a creérmelo del todo. A ver, las televisiones son lo que son. Sirven para ver la tele, todo lo más mirar el teletexto y jugar con la consola. Poco más. Se mejoran con más resolución, más calidad de imagen. Y ya está. Eso es una tele. ¿O no?

Cuando me quise dar cuenta, entendí que mi opinión era la misma que tenían aquellos que en 2007 no veían cómo evolucionar los móviles. Sirven para llamar, mirar mensajes y jugar a pequeños juegos tontos. Poco más… ¿no? En realidad no. La llegada de la generación de smartphones que disfrutamos hoy en día quitó la razón a aquellas personas y descubrió nuevos mercados: tiendas de aplicaciones, accesorios, dispositivos conectados con otros… Nuevos usos.

Hace poco compré una SmartTV. Me impresionó la capacidad de las aplicaciones, y ví que las posibilidades eran enormes. Algunas de ellas son realmente útiles. Pero aquello… aquello estaba muy mal implementado. La interfaz iba lenta, las aplicaciones no dejaban de ser mediocres representaciones de lo que debería ser una aplicación nativa y la usabilidad es terrible. No sólo me refiero a la interfaz del SmartTV, sino también al propio interfaz de control de televisión. Fijaos lo mal planteada que está, que hay vídeo tutoriales en YouTube que explican… ¡cómo cambiar el número de un canal ya grabado!

El movimiento de Cupertino

Quizás es aquí donde Apple puede aportar más. No se trata de implementar algo que se sabe que tiene éxito (las aplicaciones y conectividad) a algo que ya existía. Se trata de redefinir el concepto: pensar en el conjunto de un producto nuevo y dotarlo de puntos en mi opinión, clave:

  • Crear la misma experiencia de usuario que tiene un Tablet o un Smartphone actual. Ágil, dinámico, potente. Necesitamos de un sistema operativo diseñado para eso, y lo tenemos: iOS.
  • Crear un parqué de aplicaciones útiles, veloces y aprovechando las capacidades nativas de un iOS pensado para ellas. Lo tenemos, los desarrolladores iOS simplemente tienen que cambiar de “medio”.
  • Interacción del resto de dispositivos: iPads, iPhones, para controlar e incluso gestionar la TV. Llevarnos el control de la tele al sofá, y dejar la TV para reproducir contenidos. Juegos compartidos entre la TV y los dispositivos iOS… hay muchas posibilidades.

En definitiva, no es descubrir nada nuevo. Se trata de aislar los tres puntos clave que todos sabemos que tiene que tener la tele del futuro (como poco), integrarlos de manera coherente y sobre todo, de la mejor forma posible: la experiencia de usuario es esencial. Y no se está haciendo. Está ocurriendo lo mismo que con los smartphones de 2006: sabemos cómo tiene que ser, pero nadie lo está haciendo bien.

Como mínimo, de esta forma, Apple conseguiría un producto magnífico sin inventar nada nuevo que marcaría la distancia con lo que hay, y con lo que habrá.

Hace seis años lo llamaron iPhone, y no les fue mal.


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