Si habéis escuchado el Epic Tablet Podcast, ya conoceréis mi opinión sobre el iPad. Me atrae, pero no me entusiasma demasiado. El caso es que, desde que grabamos el podcast, he sonreído dos veces al sorprenderme pensando “Ok, aquí el iPad sería la caña”.

Caso 1.- Enseñar fotos a amigos cuando estás fuera de casa. El iPad es mucho más ligero que cualquier portátil, y más grande que el iPhone, por lo que se ven todos los detalles que en la pantalla del móvil no se aprecian.

Caso 2.- Trabajar on-line sin cargar con el portátil. Sería genial tener uno de éstos para llevarlo en esos findes cortos en que no duermes en casa y no quieres cargar con el portátil. Redactar una noticia para el blog, escribir mails más largos que con el iPhone… Incluso la combinación iPad + Wireless Keyboard es ligera y la utilidad en este caso es grande.

Sin embargo, creo que el iPad fue una decisión muy mejorable por parte de Apple. No digo que con el tiempo no se convierta en lo que todos queramos que sea (y no gracias a Apple), sino en que realmente se podría haber convertido en un nuevo “segmento” como algunos se empeñan en llamarlo, cuando no es así.

Sobre ello, os recomiendo echar ojo a este fabuloso artículo de Gizmodo, titulado magistralmente: “Dos formas incorrectas de hacer un Tablet”… Y en el artículo mencionan el iPad y cualquier tablet Windows del mercado.

Lo que quieren decir es que, es tan mala idea agrandar un iPod touch como reducir un portátil Windows. Y comentan que lo que de verdad se necesita para estos dispositivos es una “tercera vía”: Una nueva interpretación de la metáfora de escritorio, simplificada y funcional. Independiente de cualquier otro ordenador, pero pudiendo trabajar con él sin problemas. Echad un ojo a los vídeos que acompañan el artículo que os menciono.