El pasado 2 de Noviembre hizo ya 6 meses (¡6 meses!) que estoy viviendo y trabajando en Barcelona. Es curioso como pasa el tiempo cuando ya ha pasado, y lo lento que parece venir cuando se mira desde la distancia.

Normalmente, escribirí­a un post agradeciendo a todos los que han hecho mi vida en Barcelona un poquito más fácil: no voy a hacerlo porque está claro que sin vosotros no estarí­a todaví­a aquí­ ahora mismo. También me gustarí­a recordar a las personas que he dejado atrás o que los cambios que ha sufrido mi vida en las últimas semanas hayan influido negativa o positivamente.

Realmente, estos 6 meses han sido geniales: pero no por los eventos a los que he asistido aquí­, ni por la preciosa ciudad o la buena gente que he encontrado. Se trata de pequeños actos, pequeñas cosas diarias que realmente muchas veces me hacen sentirme como en casa estando tan lejos de ella… un café sorpresa a media mañana, una cena improvisada en algún barrio perdido de la ciudad, un mojito en ese local que nunca habí­amos visto antes…

Muchas veces vuelvo del trabajo andando al piso, una media hora de distancia a ritmo de paseo. Y me encanta hacerlo, sentir que Barcelona ya no es aquel sitio extraño al que nunca habí­a ido, y que cada dí­a que pasa siento que forma más parte de mi.

Y gracias a todos lo que, en estos 6 meses, también habéis conseguido serlo.