En una ofensiva indiscriminada por parte de la ley de Murphy contra mi, ésta semana se me ha pasado volando y no he hecho nada de lo que tení­a pensado hacer. Antecedentes: El martes sobre las 13:30 el PC que tengo en casa como servidor de Internet y almacén de archivos dejó de responder. Su misión es simplemente estar todo el dí­a conectado a internet y ofrecer conexión a internet a los demás ordenadores de la casa. Pues murió. Y se llevó con él unos 160GB de cosas… Me vino a la mente la tí­pica frase de las pelis: “Si yo caigo, no caeré solo“. Aaaarrggggghhh…

Así­ que nada, me pedí­ en PCBox otro disco duro nuevo, ésta vez de 200GB y de otra marca que me daba más confianza (y era más cara). Tardaron dos dí­as en traérmelo. Mientras lo hací­an, no pude conectarme a internet con mi módem de ONO porque lo hací­a por cable de red y sólo aceptaba la dirección MAC (es la dirección fí­sica de la tarjeta, no tiene nada que ver con Apple) de la tarjeta de red del PC. Y no tení­a el cable USB del módem. Pues nada, me compro uno.

Conecto e instalo los drivers USB del módem en el portátil PC, enchufo el módem y… ¡que bien, ONO ha cortado la conexión! Resulta que estaban de obras por mi calle y hubo apagón de internet… durante un dí­a. En ese momento ví­ en mi mente un enorme monstruo bicéfalo corriendo hacia mí­: Una de sus cabezas era Bloglines y la otra Gmail.

En fin, acortando el tema: ya está todo solucionado, montado, casi configurado y de nuevo con Internet en mi Mac (y en el resto de PCs). Que sepáis que me estoy enfrentando al monstruo bicéfalo como puedo, contestando emails y visitando blogs atrasados… Hoy ni siquiera he posteado en Applesfera aún y como encima me pilla en plena mudanza de verano, no sé si podré hacerlo hasta mañana. Además tengo que configurar el portátil con la conexión a Internet de Vodafone, que todaví­a ni me he instalado el software (estaba en el disco duro fallecido). Querí­a haber sacado el podcast ayer o hoy pero lo dejaré para la semana que viene…

Murphy, ésta te la guardo.