Un dí­a cualquiera visitas la web de Apple, o pasas por delante de una AppleStore, o un amigo te enseña un iPod, un iMac G5, un iBook… O cualquier cosa que Apple saca al mercado. Entonces, algo cambia en ti, si eres un maquero en potencia, claro:

    - Cuando entras en un PC Box, todo lo que ves te parece feo, hortera y hecho sin ningún gusto.

    - Odias profundamente el gris de las torres de PC y la tecla “Ventana” de todos los teclados que encuentras.

    - Los Alienware ya no te parecen tan buenos ordenadores. Y sus cajas dejan de ser “chulas” para convertirse en una garrulada del quince.

    - Empiezas a preguntarte porqué Logitech no se gasta más dinero en diseño para sus productos, y te planteas si contrata locos del tuning al hacer sus ratones y teclados.

    - Los monitores CRT para tí­ no existen. El próximo TFT que comprarás será un Cinema Display (si tienes pelas) o un monitor chulo, con marco blanco o clarito para conectar tu nuevo Mac mini.

    - Distingues entre reproductores mp3’s e iPods. Cuando alguien pasa por tu lado, miras compulsivamente si lleva los auriculares blancos.

    - En la biblioteca de la universidad puede haber cientos de portátiles en una sola sala, pero tú sólo ves el iBook reluciente de la segunda fila por la derecha.

    - Si no puedes prescindir del PC (por motivos del trabajo, o por juegos, o porque no quieres) te comprarás una V1000, que la caja que más se parece a un PowerMac G5.

    - Has visto Blade Trinity y piensas que es la pelí­cula más mala de todos los tiempos, pero ver a una cazavampiros matando bichos con un iPod dando caña y sin que se le caigan los auriculares hace que merezca la pena volver a alquilarla cuando salga en DVD.

Hmmmm son los primeros sí­ntomas… al menos que yo recuerde. :D