
Cuando comenzaron los comentarios sobre la TV de Apple, pensé que sólo se trataba de apuntar los rumores hacia la siguiente gama de productos que la compañía podía abordar. Sin embargo, creo que jamás llegué a creérmelo del todo. A ver, las televisiones son lo que son. Sirven para ver la tele, todo lo más mirar el teletexto y jugar con la consola. Poco más. Se mejoran con más resolución, más calidad de imagen. Y ya está. Eso es una tele. ¿O no?
Cuando me quise dar cuenta, entendí que mi opinión era la misma que tenían aquellos que en 2007 no veían cómo evolucionar los móviles. Sirven para llamar, mirar mensajes y jugar a pequeños juegos tontos. Poco más… ¿no? En realidad no. La llegada de la generación de smartphones que disfrutamos hoy en día quitó la razón a aquellas personas y descubrió nuevos mercados: tiendas de aplicaciones, accesorios, dispositivos conectados con otros… Nuevos usos.
Hace poco compré una SmartTV. Me impresionó la capacidad de las aplicaciones, y ví que las posibilidades eran enormes. Algunas de ellas son realmente útiles. Pero aquello… aquello estaba muy mal implementado. La interfaz iba lenta, las aplicaciones no dejaban de ser mediocres representaciones de lo que debería ser una aplicación nativa y la usabilidad es terrible. No sólo me refiero a la interfaz del SmartTV, sino también al propio interfaz de control de televisión. Fijaos lo mal planteada que está, que hay vídeo tutoriales en YouTube que explican… ¡cómo cambiar el número de un canal ya grabado!








